¿TENGO COMPRADOR?
 

Para vender satisfactoriamente una compañía, es necesario que coincidan tres circunstancias. En primer lugar, que los productos o servicios que ofrece la empresa tengan futuro.

En segundo lugar, estar dispuesto a vender la compañía por un valor cercano al valor teórico de mercado fruto de la valoración previa. Sin embargo, caso de identificar al comprador idóneo y negociar satisfactoriamente, este valor teórico pueda superarse.

Finalmente, estar realmente dispuesto a vender la empresa. Y sólo el empresario sabe si realmente se halla convencido de ello. La decisión debe ser adoptada tras reflexionar acerca de las ventajas e inconvenientes de una operación tan trascendental.

 
¿QUIÉN PUEDE SER MI COMPRADOR?
 

Son diversas las alternativas a considerar cuando un empresario considera la venta de su compañía. Así:

Una empresa de su mismo sector que desee aumentar su dimensión y, en su caso, introducirse en nuevos mercados geográficos.
Una empresa de un sector complementario que pretenda diversificar y, a su vez, alcanzar determinadas sinergias.
Una sociedad de capital riesgo, capital expansión o family office, que dispone de recursos financieros y, en su caso, humanos, para invertir en empresas con un proyecto de futuro atractivo.
El propio equipo directivo, según lo señalado en el apartado de Management Buyout.
Personas físicas que, disponiendo de recursos económicos y experiencia directiva, desean convertirse en empresarios. Sería el caso de un Management Buy-In.

 
¿CUÁNTO VALE MI EMPRESA?
 

El valor de una empresa lo determina su futuro previsible, su capacidad de generar beneficios a medio y largo plazo. Y a dicho valor deberá añadirse, en determinados supuestos, el valor de ciertos activos, como los inmuebles o excesos de tesorería.

Un primer paso ineludible en un proceso de venta de participaciones accionariales es definir el valor de mercado se la compañía según el método de descuento de cash flows futuros. Una valoración bien fundamentada, acompañada de experiencia y conocimientos, permite una mejor negociación y, en consecuencia, obtener un mejor precio por la venta de la empresa.

 
¿PUEDE AFECTAR EL PROCESO DE COMPRAVENTA AL DÍA A DÍA DE LA EMPRESA?
 

La venta no debe perjudicar, en ningún caso, el quehacer diario de la empresa. Esto se conseguirá si el empresario sigue plenamente concentrado en el gobierno de su compañía y controla, pero no gestiona, el proceso de compraventa. Para ello, nuestros profesionales se responsabilizan plenamente de dicho proceso, con total dedicación y desde la más absoluta confidencialidad y discreción.

Nuestro enfoque personalizado de atención al cliente, de aproximación a los posibles compradores, de obtención y elaboración de información, y de seguimiento intenso de todas las fases del proceso, sólo puede ser asumido por una sociedad enteramente especializada y con directivos que acumulan una sólida experiencia.

Vender una empresa es de una enorme trascendencia económica y humana. Seguramente, es la decisión más trascendental en la vida de un empresario. Sólo la experiencia y conocimientos adquiridos con los años nos permiten colaborar con el empresario en circunstancias tan relevantes.